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Nuevo podio del Charisma El tercer puesto en la Channel Race da alas al equipo de Alex Pérez Calzada
Desde el Solent, Inglaterra, ría de Hamble
![]() Eran las 10:20 am de la mañana y no estaba muy claro el día, la tripu del Charisma se puso el traje de agua y… no se perdieron por la bahía. La primera parte de la regata, 35 millas de ceñida (proa al viento), los de popa se pusieron a dar saltos como las locas, que si a costa, que si a mar, 3.500 viradas, ¡¡¡por babor!!! ¿¿¿Adonde vas Juan??? “no problem” dice Alex, corriente a favor “vamos bien” dice Manolito… llueve, hay olas… ¡¡vamos a la banda!!.
Tenemos que calentar cuerpos “¿alguien quiere un kit-kat?”…………. talegazo del Mazinguer. “ Doctor! Octor! ¡¡¡Ñandú!!! Dame argo que me escoñao ohonessss. Que no puedo bajar, que vamos a hace un peeling, ¡búscate la vida! OK. Llegamos a la boya, ponemos el spi, osease, la vela de colores, comenzamos la popa de 40 millas hacia la otra boya, con el brazo en cabestrillo, el barco plano a 11 nudos de velocidad, calentamos cuerpos con un arroz bomba marca “el milagro”.
Con la tripu recuperada, comenzamos la última parte de la carrera de barcas, el windy estable de 22 a 35 nudos, nos hace dudar, pero la tripu, en un alarde de valor, riza la mayor y cambia el foque grande por uno chiquitito (numero 3), seguimos la navegación guiados por unas voces que salían de nuestro interior (el barco) ¡al 130! ¡al 140! ¡no caigas que hay bajos! ¡¡¡joé!!! A todo esto, Humbert me decía “¿hay eco?” No…descansa, es por la “litronica” un repetidor ha decidido irse de vacaciones a Silicon Valley, así continuamos la singladura durante 4 o 5 horas, con el personal a la banda, aguantando rociones y lluvia y temperaturas bajas. Conseguimos alcanzar, al fin, la línea de llegada, después de 14 horas de navegación en el famoso solent, que de sol tiene lo que la tripu de ingleses. ¡¡¡Oh yeah!!! Enciende el motor Tato, que hasta el puerto de Cowes, en inglés Caos, sólo hay 12 millas. Un café, un bocata, ¿hay algo calentito?...Por fin, en la ría de Cowes, amarramos donde podemos. La tripu desaloja el barco en dirección al hotel, a ritmo de pasodoble, doble paso, corriendo… al galope. Ducha calentita (por supuesto vestidos) y al catre. Al día siguiente nos enteramos de los resultados, un tercero en la clase, cuartos en la general, pero lo mejor de tó es que ha salido el sol en el solent, podemos secar el barco, sacamos lo de dentro y parece que venimos de la Whitebread, to mojaos! Resumiendo, no hubo sol, llovió, hizo frio, son regatas para hombres aguerridos y mujeres con ….ones.
Gracias Laia, gracias Rosa, gracias tripu por vuestro duro trabajo. Gracias ALEX por esas magníficas cenas y por tu paciencia.
Puedo prometer y prometo que la siguiente ¡LA GANAMOS!
Mazinguer Z
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Con la tripu recuperada, comenzamos la última parte de la carrera de barcas, el windy estable de 22 a 35 nudos, nos hace dudar, pero la tripu, en un alarde de valor, riza la mayor y cambia el foque grande por uno chiquitito (numero 3), seguimos la navegación guiados por unas voces que salían de nuestro interior (el barco) ¡al 130! ¡al 140! ¡no caigas que hay bajos! ¡¡¡joé!!! A todo esto, Humbert me decía “¿hay eco?” No…descansa, es por la “litronica” un repetidor ha decidido irse de vacaciones a Silicon Valley, así continuamos la singladura durante 4 o 5 horas, con el personal a la banda, aguantando rociones y lluvia y temperaturas bajas. Conseguimos alcanzar, al fin, la línea de llegada, después de 14 horas de navegación en el famoso solent, que de sol tiene lo que la tripu de ingleses. ¡¡¡Oh yeah!!! Enciende el motor Tato, que hasta el puerto de Cowes, en inglés Caos, sólo hay 12 millas. Un café, un bocata, ¿hay algo calentito?...