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Ciudad del Cabo - Las Palmas de Gran Canaria Ciudad del Cabo es el destino turístico más importante de Sudáfrica y la segunda ciudad más poblada, después de Johannesburgo. Es la capital legislativa del país, donde se ubican tanto el Parlamento Nacional como la mayoría de sedes gubernamentales.
El número de veleros que visita Sudáfrica ha permanecido estable a lo largo de los años, si bien los últimos ataques piratas en el Indico Norte y en el cuerno de África está provocando un incremento en el tráfico de la zona. Así ha sucedido en nuestro caso, pues desde el norte de Australia enfilamos rumbo a las islas Mauricio y Madagascar, dejando de lado a Indonesia, Malasia, Tailandia y Sri Lanka.
La conveniente posición geográfica y las buenas instalaciones náuticas hacen del país una parada natural, estudiando siempre con antelación la meteorología en el acercamiento ya que la corriente de las Agujas, de 2 a 5 nudos de intensidad, si se topa con viento en contra, forma un mar incómodo que es mejor evitar.
Primavera e invierno son época de avistamiento de cetáceos (ballena franca) al sureste de Ciudad del Cabo y el reclamo turístico por excelencia es el encuentro con el gran tiburón blanco a primera hora de la mañana. Te llevan en motora, a dos millas de la costa, echan carnaza y aceite para atraerlos y te sumerges dentro de una jaula con barrotes sujetada a la barca.
Si bien preferiría que los dejasen tranquilos, hay que reconocer que impresiona ver a estos animales tan de cerca. Digo a estos, porque junto al tiburón tigre suelen ser agresivos. El 90% restante de tipos de tiburón, por el contrario, son inofensivos y la carne humana no forma parte de su dieta. Ocurre que la película “Tiburón” hizo mucho daño en su día y parecía que todos los tiburones debían de ser catalogados de peligrosos.
El Royal Cape Yacht Club es el club histórico de Ciudad del Cabo, pero se ha quedado pequeño y está descuidado y viejo. Además, está en el sureste del puerto comercial, apretujado entre la zona industrial, lejos de la ciudad. Eso sí, dispone de travel lift de 50 toneladas, explanada para labores de mantenimiento y tienda de efectos navales y consumibles de las mejores marcas.
Paciencia, estamos es África
Para el que tenga averías a bordo, que se arme de paciencia y que sepa que los plazos de entrega de materiales son largos en Sudáfrica. Además, conseguir que un buen operario trabaje en el barco es difícil ya que hay poca oferta de buenos especialistas. Vienen cuando quieren, sin avisar y hay que estar siempre presente. De lo contrario, desaparecen.
Donde también se toman las cosas con calma es en las labores de aduana, inmigración y cuarentena. En el viejo edificio semiabandonado del ministerio correspondiente, nos trataron con desprecio al hacer la entrada al país. A la que entraba un marino mercante, el funcionario afrikáner gruñón le daba preferencia y nos ponía los últimos de la fila, argumentando con antipatía que nosotros estábamos allí de turismo y que podíamos esperar.
¡Verlo para creerlo!
Se pasa un mal trago pero no vale la pena enfadarse, pues no se soluciona nada. Esto es África y hay que adaptarse.
Por suerte, el papeleo del zarpe fue más ágil.
Navegación
Con el barco a punto, jarcia nueva incluida, siguiendo la evolución del anticiclón de Santa Elena y ayudados por la corriente de Benguela, que nos acompañará hasta prácticamente latitud 09ºS, zarpamos de la lujosa W & A Waterfront Marina rumbo a Las Palmas. En las 4.900 millas de travesía, los principales desafíos de navegación para Alex serán conocer la amplitud de las calmas ecuatoriales más al norte y ver como nos afectarán las últimas millas de ceñida, donde el alisio del NE está entablado con fuerza en verano en las Canarias.
Hemos tenido poco viento al principio, de 8 a 12 nudos, NW-SW. Al quinto día saltó el SE, 20-25 nudos, y con el spi arriba, íbamos como motos. En regata, vamos. Posteriormente roló al S-SW y pudimos seguir a buen rumbo, pasando muy cerca de Costa de Marfil, Liberia y Sierra Leona.
La contra corriente del Ecuador (1-2 nudos) debería frenarnos un poco en latitud 03ºN – 08ºN, pero al ir tan pegados a tierra, no nos afectó.
En latitud 12ºN navegamos de ceñida, rumbo 315º, con viento del N (10 nudos) y más arriba, nos costó superar Dakar. A esas alturas de la travesía, el combustible era escaso y no nos pudimos ayudar del motor. Pasado el cabo, volvimos a tener un buen ángulo de viento e hicimos muchas millas a rumbo directo.
En general, la navegación ha sido tranquila, pero por las noches, tanto en la plataforma pesquera de Guinea como en la costa de Mauritania, los numerosos pesqueros nos han mantenido muy alerta debido a sus bruscos cambios de rumbo y a sus potentes luces blancas.
No ha hecho falta parar en Cabo Verde ya que, pese a ir justos de comida cerca del archipiélago, sí teníamos suficiente combustible de seguridad.
Tras 27 días de travesía, llegamos al flamante Real Club Náutico al atardecer, con el tiempo justo para pegarse una buena ducha y disfrutar de una buena cena en tierra, agradable costumbre en el CHARISMA.
¡Enhorabuena por la circunnavegación completada, Alex y muchas gracias por poder navegar con vosotros!
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